¿Quién me librará del mal?
1. Actividad inicial:
2. Entramos en materia:
- ¿Qué idea te resulta más clara?
- ¿Qué parte te hace reflexionar más?
- ¿Qué pregunta te surge después de escucharlo?
3. Repasamos lo aprendido:
4. Nos ponemos manos a la obra:
Los pecados capitales… en Fondo de Bikini
Después de trabajar el pecado original, el mal uso de la libertad y el sentido cristiano del sufrimiento, damos un paso más: los pecados capitales.
Los pecados capitales no son “los peores”, sino aquellos que están en la raíz de muchos otros. La tradición cristiana señala siete:
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Soberbia: (Orgullo) Creerse mejor o superior a los demás, sintiéndose el centro de todo y despreciando a otros.
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Avaricia: El deseo desmedido de tener riquezas, bienes o poder, y la negativa a compartir lo que se tiene.
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Lujuria: Buscar el placer sexual de manera desordenada y egoísta, tratando a las personas como objetos.
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Ira: Un enojo descontrolado, furia o deseo de venganza que nubla el juicio y busca hacer daño.
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Gula: Consumir comida o bebida de forma excesiva, desmedida y egoísta.
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Envidia: Tristeza o enojo por el bien, el éxito o la felicidad de los demás, deseando que no lo tengan.
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Pereza: Falta de ganas o flojera para hacer las cosas, especialmente en el cumplimiento de los deberes espirituales o de responsabilidad
No se trata de señalar personas, sino de reconocer actitudes que todos podemos tener.
Vamos a buscar en el siguiente capítulo, los pecados capitales: De amigos a enemigos.

